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La ASG paga, pero la regulación puede encarecer el...

La ASG paga, pero la regulación puede encarecer el servicio

 

«Una regulación muy estricta y de poca calidad puede complicar la vida a los gestores de activos»

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam

La ASG paga, pero la regulación puede encarecer el servicio

Hace diez años, cuando se hablaba de ASG se consideraba que esta inversión podía proporcionar la rentabilidad del mercado. Pero desde entonces y después de la gran crisis financiera nos hemos dado cuenta de que agrega rentabilidad en el  medio plazo. Al fin y al cabo al incluir criterios no financieros se trata de alcanzar una gestión de riesgos más eficiente, que permita evitar los más extremos. Así que, en cualquier caso, aún para la misma rentabilidad que la gestión tradicional, conlleva mejor gestión de riesgos, además de derivar capital hacia empresas más sostenibles.

Ahora bien, el reglamento delegado de Mifid II para ASG puede acabar encareciendo el servicio. Si hubiese que preguntar en el test de idoneidad al ahorrador, para cada producto financiero, si considera criterios ASG o no, no habría recursos, sistemas ni medios para implantarlo, porque implica informar cómo se lleva a cabo la política ASG, como se mide, como afecta a la inversión y su evolución para cada perfil. Debe ir más por indicar si el producto integra criterios ASG, con varias preguntas.

En cualquier caso la industria lleva mucho tiempo inmersa en inversiones socialmente responsables. Ahora los inversores van a tener a su disposición vehículos que se autocalifican ASG y otros capaces de proporcionar informes medibles de impacto. Pero llegará el momento en que todos integren criterios ASG, con informes más o menos homogéneos. Lo que es menos factible es que se exija seguir o informar respecto a un índice con la taxonomía europea, que podría limitar el campo de actuación de los gestores, sin cotar con las dificultades de diferentes metodologías. Hay que tener en cuenta que los índices obligan a universos predefinidos y limitan tus posibilidades. Puede ser una buena referencia que las compañías lleven a cabo determinados informes y cumplen normativas, pero no conviene en trabajar con un sub universo.

La regulación debe ser suficientemente flexible

El caso es que es previsible que la taxonomía de la Comisión Europea para una certificación pública medioambiental se implante en 2021. Es un sistema clasificación “verde” de empresas, como marco de referencia. Además el reglamento delegado de MiFID II incorporará consideraciones ASG en la información precontractual y test de idoneidad. La filosofía de esta regulación es que todos los gestores de activos, de inversiones y con responsabilidad fiduciaria deriven la inversión a empresas calificadas por la taxonomía, con impacto positivo.

Es un gran reto para la industria de gestión de activos europeos. Al respecto tenemos que pedir que la regulación sea suficientemente flexible. Debe ayudar a la industria de gestión de activos a integrar factores ASG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo) como elementos de gestión de riesgos, a que haya mejor asesoramiento y a definir productos y ponerlos a disposición de los inversores (a los que proteger y proporcionar las mejores opciones). En este sentido la regulación puede ayudar, pero esperemos que de forma eficiente. Ya tenemos la experiencia de Mifid II, que ha supuesto cambio de modelo importante. Hay que tener en cuenta que de lo que se trata es de gestionar mejor, elegir mejores compañías y proporcionar buenos resultados.

Por ello una regulación muy estricta y de poca calidad puede complicar la vida a los gestores de activos. Hay que simplificar, divulgar y educar. De hecho, estamos acostumbrados en esta industria a presiones regulatorias y se están compartiendo activamente las mejores prácticas. Además las gestoras españolas están acogiendo el concepto muy bien y en proceso de implantación. Pero la regulación debe evitar favorecer sólo a los grandes. En España hay un 25 % entidades independientes, fundamentales para mantener diversificación y necesitan una regulación que puedan implantar sin grandes desafíos.

Además es muy importante la educación de los inversores. Efectivamente, el inversor tiene que empezar a pensar que la sostenibilidad es algo que tener en cuenta, pues con sus decisiones crea impacto. Pero, de momento, por el Observatorio Inverco, 85% de los ahorradores españoles no entiende que son los criterios ASG y muchos no acometen inversiones socialmente responsables porque consideran que no generan rentabilidad.

Se está formando burbuja de “concepto”

En nuestra opinión, no se está creando una burbuja en materia de inversión socialmente responsable. Lo que ocurre es que se está empezando a utilizar en muchos procesos de inversión, en una industria que está buscando parámetros para homogenizar y cumplir de manera armonizada. Pero si se está formando burbuja a nivel de concepto. Es decir, respecto a qué se entiende por inversión socialmente responsable, lo que da lugar a interpretación y diferentes formas de estructurar la inversión. Para simplificar hay instituciones que tienen integrados criterios ASG en la selección de compañías o bonos. Pero otras no, aunque hayan firmado los Principios de Inversión Responsable auspiciados por Naciones Unidas en 2006. Además no hay homogeneidad en cuanto a cifras de inversión socialmente responsable en la industria. También puede ayudar la homogeneización de medición de informes de impacto, como la huella de carbono. Al respecto ya sabemos que una inversión pasiva en el índice global de acciones MSIC World supone contribuir a un aumento de la temperatura en 5° frente al objetivo fijado en Paris menor de 2ºC respecto a la era preindustrial.

El caso es que la industria está haciendo un esfuerzo por implantar criterios ASG en los procesos de inversión, pues va a ser necesario ir hacia integración total. Nosotros contamos con carteras en inversiones socialmente responsables desde 1997 y los últimos tres años hemos implantado una integración total en todas nuestras estrategias de renta variable y renta fija long-only, en un trabajo transversal por equipos. Por cada empresa obtenemos datos de proveedores externos, analizados por el equipo ASG. Finalmente, cada equipo de inversión supervisa las calificaciones, que se incorporan en la determinación del peso de una empresa en cartera, conservando el control sobre invertir o no, debiendo argumentarlo. Efectivamente son los gestores quienes tienen capacidad para interpretar datos ASG de proveedores externos en base a una calificación y si es pobre e invierten deben argumentarlo. De hecho recibimos datos ASG de una docena de proveedores y la calidad varía por industria, sector, país y mercado.

Además los informes de impacto deben ser muy simples. En nuestro caso tenemos en cuenta la huella media ambiental completa de las empresas, por el marco científico de nueve límites medioambientales de la Tierra de Stockholm Resilience Centre, que incluye, además de emisiones de CO2 (asociadas al cambio climático), acidificación, contaminación química, cambios de uso del suelo, agotamiento del ozono, aerosol atmosférico, cambios en el ciclo del nitrógeno, pérdida de biodiversidad, cambios en el ciclo de fósforo y agotamiento de suministros de agua dulce.  De un universo de más de 40.000 empresas cotizadas globalmente solo 3.500 operan dentro del “espacio operativo seguro” de tales límites y únicamente 400 contribuyen a la resolución de los desafíos ambientales mediante productos y servicios a lo largo del ciclo completo de vida de sus productos y servicios. Adicionalmente hemos publicado un primer informe que mide la contribución a los17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS) fijados en 2015 para 2030 de todas las inversiones temáticas de renta variable. Desde 2011 aplicamos exclusión de empresas involucradas en armas controvertidas para todas las estrategias gestionadas activamente long-only y formamos parte desde 2018 de una iniciativa con Swiss Sustainable Finance, asociación fundada en 2014 que promueve la inversión sostenible, apoyada por 185 signatarios y destinada a excluir fabricantes de armas controvertidas de los índices globales.

Esta tendencia también alcanza a los gobiernos. De hecho figura en nuestras conversaciones con responsables de políticas económicas de diferentes países -somos los mayores inversores mercados emergentes en deuda mexicana-, más allá del repertorio habitual de reuniones con funcionarios gubernamentales y altos cargos empresariales.

Gonzalo Rengifo.

Director General  de Pictet AM en Iberia y Latam.


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