Foro de Inversión Sostenible de España
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La ISR Funciona: Francisco Javier Garayoa

La ISR Funciona: Francisco Javier Garayoa

Spainsif es la plataforma de encuentro y referencia en materia de inversión sostenible y responsable en España. Su misión primordial es fomentar la integración de criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en las políticas de inversión. Creada en 2009, inicialmente se unieron 32 organizaciones, y ha terminado 2017 con 61 miembros, distribuidos entre instituciones financieras y aseguradoras (11 miembros), gestoras de activos (19), proveedores de servicios ISR y centros académicos (14), organizaciones sin ánimo de lucro (15) y sindicatos (2).

Para Francisco Javier Garayoa, director general de Spainsif, lo más destacable en este crecimiento ha sido el incremento en el grupo de gestores de activos, sobre todo internacionales. “La mayoría estaban ya en España y están incorporando a su estrategia de comercialización productos que consideran criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno), ante las posibilidades del mercado español, sobre todo por parte de inversores institucionales”, señala Garayoa.

En 2017, Spainsif lanzó uno de sus proyectos clave, una plataforma de fondos en la que se puede visualizar toda la oferta de productos ASG comercializados en España. Por una parte ofrecen información sobre los fondos que explícitamente declaran seguir una política de inversión ISR. Esa información la obtienen para los fondos españoles, del registro de fondos éticos de la CNMV, y para los fondos internacionales, gracias a la información que reciben de VDOS y Morningstar. Pero también ofrecen información sobre los fondos que no tienen una política expresamente ISR. En su plataforma aparecen los fondos comercializados que obtienen al menos un cinco en la calificación global que elabora MSCI ESG (la calificación va de cero a diez) con información complementaria de VDOS y además los fondos que tienen al menos tres globos de Morningstar. “Ofrecemos información sobre los fondos que están en la media y por encima de la media. Hay unos 10.000 fondos con la información de Morningstar y unos 8.000 de MSCI ESG. No hemos querido cruzar las bases de datos porque son metodologías diferentes”, explica Garayoa.

Otro de los proyectos en los que están trabajando es en el diseño de las etiquetas ASG para los fondos de inversión. El origen de estas certificaciones hay que buscarlo en Francia, donde Novethic, una empresa participada en parte por el estado francés, comenzó a otorgarlos hace años, pero ahora se ha creado un sello público, de acuerdo con lo estipulado en el artículo 173 de la Ley de Transición Energética gala. De acuerdo con esta normativa, para comercializar un producto como ISR, tiene que tener ese sello público. En España todavía es un proyecto a debate, ya que nuestra Ley de Transición Energética todavía está en proceso de debate. Pero además, como señala Garayoa, hay un comité de expertos europeos que ha recomendado a la Comisión Europea crear un sello europeo para productos ISR, señalando la necesidad de empezar por los bonos verdes.

En cuanto a la situación de la ISR en España, Garayoa señala que el principal actor son los planes de empleo, con políticas de inversión más desarrolladas gracias a los mandatos de las comisiones de control. En los planes de pensiones complementarios hay menos desarrollo, aunque ya hay diversos productos. En cuanto a los fondos de inversión, “los grandes grupos están interesados, muchos han empezado ofreciendo productos en el segmento de banca privada, pero otros también han lanzado una gama de fondos ISR . Tenemos una visión positiva sobre la ISR española, aunque los grandes expertos siguen siendo los operadores internacionales, que tienen una trayectoria más larga en este tipo de productos”, apunta.

Esa trayectoria más larga permite comprobar que “la ISR funciona, aporta valor y se materializa en mayores retornos ajustados por el riesgo. Además, al invertir en ideas más sostenibles a largo plazo, tienen mucho más sentido para determinado tipo de inversores”, concluye Garayoa.

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