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Las gestoras españolas encuentran un nicho de mercado en los fondos de inversión sostenibles

La inversión socialmente responsable (IRS) va despegando en España y buena culpa la tienen las empresas que de un tiempo a esta parte están emitiendo los llamados ‘bonos verdes’ -Iberdrola sigue siendo el principal emisor en territorio nacional- sino también las gestoras de fondos de inversión, que han encontrado un nicho de mercado en los fondos sostenibles que se ciñen a una serie de criterios relacionados con factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo, es decir, lo que se conoce con el acrónimo en inglés ASG.

El interés ha ido a más en los últimos tiempos planteando así una forma de obtener beneficios de formar sostenible. “Invertir bajo criterios ISR no supone sacrificar rentabilidades sino que contribuye a que las empresas tengan más visibilidad y sostenibilidad en el largo plazo”, manifestaba hace tres semanas a este diario Axel Lazora, gestor-analista y responsable de ISR de Lazard Frères Gestion. En la misma línea se mostraba en la entrevista realizada a Fernando Luque, ‘alma mater’ de Morningstar, hace casi un mes. “Es normal porque el inversor lo que quiere es recibir una rentabilidad, pero también les diría que la rentabilidad no está reñida con la sostenibilidad“. En este sentido recordó que Morningstar han puesto en marcha unos índices de sostenibilidad replicando la composición sectorial de los índices tradicionales “y prácticamente no hay diferencia de rentabilidad”.

Más recientemente era Masja Zandbergen, directora de Integración de criterios ASG de Robeco, la que recordaba en Valencia Plaza que “el mundo de la inversión sostenible es hoy en día un sector que mueve billones de dólares y ya es una corriente mayoritaria“. El auge de la integración ASG en los fondos tradicionales de renta variable y fija está haciendo que la sostenibilidad pase de ser un nicho a ser una corriente mayoritaria, llegando a convertirse en la norma algún día, por lo que cabe esperar que su crecimiento continúe.

Hablar de fondos ISR es hacerlo de activos financieros aptos para cualquier perfil de riesgo, que tienen en cuenta empresas que luchan contra la pobreza y desigualdad, contra el hambre, contra el cambio climático y, entre otros principios, la protección de los derechos humanos y laborales. Por lo pronto en España -muy poco dado a este tipo de inversiones hasta hace bien poco- se han lanzado en lo que va de año media docena de fondos siguiendo criterios socialmente responsables de tres gestoras diferentes como son Gescooperativo, Santander Asset Management y Tressis Gestión.

Sostenibilidad financiera

El último fondo que cumple criterios ISR en ser debidamente registrado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) es el Santander Sostenible Acciones, que lo hizo el pasado 8 de junio. Se trata de un vehículo de inversión encuadrado en la categoría de Renta Variable y sigue criterios ISR/ASG, con el objetivo de realizar una inversión sostenible entendida como aquella que busca satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de futuras generaciones de satisfacer las suyas propias. Para alcanzar dicho objetivo emplea elementos de análisis financieros, ambientales, sociales y de gobierno corporativo, con el fin de obtener una visión más completa y global de los activos donde invertir en relación a su sostenibilidad financiera, social y ambiental.

Para ello cuenta con un comité interno integrado por miembros de la gestora para identificar aquellos activos, bien empresas o estados, que por un lado presenten buenas perspectivas financieras, y al mismo tiempo que mejor gestionen los riesgos y aprovechen las oportunidades que surgen en las áreas medioambiental, social y de gobierno corporativo, utilizando para ello criterios y/o indicadores cuantitativos y cualitativos que se valorarán en sentido positivo y/o negativo con el fin de obtener una visión clara y completa de cada activo en su desempeño global en materia ASG, generando un ranking o clasificación ASG dentro de cada tipo de activo.

Santander Sostenible Acciones sigue la línea de sus dos ‘hermanos’ que vieron la luz este mismo año -a mediados de marzo pasado comenzaron a operar- como son Santander Sostenible 1 y Santander Sostenible 2. El primero encuadrado en la familia Renta Fija Mixta Internacional y el segundo en la de Renta Variable Mixta Internacional.

Gescooperativo, la gestora de fondos de inversión del Grupo Caja Rural, también ha lanzado este año sendos vehículos de inversión enfocados a la ISR/ASG como son el Rural Gestión Sostenible I -fondo de Renta Fija Mixta Internacional y Rural Gestión Sostenible 2 -Renta Variable Mixta Internacional-, que fueron aprobados por el organismo supervisor el pasado 21 de mayo. Los gestores de los fondos realizan una gestión controlada de riesgo del fondo, para que no exceda de la volatilidad máxima que tiene asignada, inferior al 2% en Rural Gestión Sostenible I, e inferior al 15% en el segundo.

Buenas política medioambientales

Respecto al primer fondo, las inversiones no podrán superar el 10% de su patrimonio en renta variable, al contrario que el segundo, que podrá posicionarse en renta variable entre un 30% y un 70%. Ambos fondos siguen una ética que se ceñirá a determinados criterios excluyentes, como, por ejemplo, no invertir en empresas que atenten contra los derechos humanos, fabriquen armas, destruyan el medio ambiente o sean contrarias a la salud pública. Además, respecto a sus criterios valorativos, favorecerá a empresas con buenas políticas ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo.

Por último, Tressis Gestión lanzó en marzo el fondo de inversión Tressis Cartera Sostenible ISR, que invierte principalmente en fondos, cuenta con una exposición total en renta fija de hasta un 100% y de renta variable entre el 0 y el 50%. Distribuye sus activos entre emisores y mercados de la OCDE (sobre todo Europa y EEUU) y hasta un 50% en emisores y mercados emergentes. Con una vocación de sostenibilidad, la estrategia se basa en criterios financieros y pautas medioambientales, sociales y de gobierno corporativo que respeten el ideario ético del fondo.

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