El Coloquio contó con la participación de Carlos Barrientos Lostau (CaixaBank), Jaime Silos (Forética), Carla Bonino (Fundacion ONCE), Jorge Urriza Arpal (Ibercaja Pensión), Anne Laure Tremblay (Mutuactivos), Claudia Orvañanos (BlackRock), Sophie Thurner (BlackRock), Jean Marc Routier (BlackRock), Manuel Lara (BlackRock), Ana Harris (MSCI), Pietro Pitzurra (MSCI), y Pablo Esteban (Spainsif).

Spainsif organizó un coloquio el pasado 18 de noviembre en colaboración con BlackRock. para profundizar en los retos y oportunidades relacionados con las inversiones con un objetivo focalizado en la transición hacia una economía más sostenible. En el debate participaron líderes del sector financiero, gestoras de activos, inversores, expertos en inversión sostenible y entidades que vienen trabajando en el ámbito de la sostenibilidad. Se reflexionó sobre el concepto de la transición, las distintas estrategias de inversión orientadas a apoyar la transición, y sobre cómo está evolucionando la transición de manera diferente entre sectores y geografías. También se debatió de la mano de MSCI, acerca de los retos en torno a la disponibilidad y análisis de datos para orientar y gestionar las inversiones centradas en la transición, el impacto social de la transición ecológica, y cómo se está introduciendo la transición en el marco regulatorio de las finanzas sostenibles.
Una visión holística de la transición
En la mesa redonda surgieron dos perspectivas principales sobre cómo debería definirse la «transición»:
Perspectiva |
Descripción |
Enfoque Cuantitativo focalizado en la descarbonización |
Esta visión se basa en métricas claras y medibles, principalmente las relacionadas con la reducción de las emisiones de carbono. Este enfoque parte de métricas más universales que confluyen en torno a un lenguaje y concepto común relativo a las métricas de emisiones carbono. El objetivo de esta transición se centra en la descarbonización como objetivo principal, donde la evolución y accesibilidad de la tecnología sería importante a la hora de adoptar las sendas alternativas hacia la transición.Es el enfoque que ha predominado en los últimos años. |
Enfoque Flexible y Amplio |
Esta perspectiva emergente argumenta que la transición debe incluir otros factores, como la «dimensión social de la transición» (cómo afecta el cambio a las comunidades y trabajadores) y alinearse con la «política industrial» de los países.Asimismo, la transición vista como método de adaptación al cambio climático. Esta adaptación está vinculada a la resiliencia y/o a ofrecer soluciones al cambio climático. Este enfoque está ganando fuerza en los últimos años.Este enfoque es más holístico, pero de mayor complejidad y flexibilidad para los inversores. |
La transición hacia una economía de bajo carbono es una de las principales mega-tendencias globales y una de las 5 . En Europa el Informe Draghi demanda mayor libertad para avanzar hacia una definición más flexible de transición, más temática y sectorial, incluso local, donde la perspectiva de métricas y KPIs se complemente con la óptica de riesgos y oportunidades más relacionados con los sectores de la economía real, incluso con una perspectiva local.
Desde la perspectiva de la adaptación y resiliencia (A&R), hay riesgos físicos que requieren adoptar perspectivas de análisis muy local, siendo a veces difícil agregarlo incluso en un sector, industria o integrarlo en un índice.
Se trata de acercarse a un enfoque más pragmático y cercano a la realidad de cada sector y a los riesgos y oportunidades relacionados, lo que ayudaría a una mejor comprensión de la transición y a alejarse de las acusaciones de greenwashing.
La importancia de los datos para gestionar la transición
Se puso en relevancia la importancia de los datos para navegar la transición. Su disponibilidad, accesibilidad y comparabilidad es necesaria para la toma de decisiones de inversión.
Existen todavía importantes lagunas de datos, pero se destacó cómo ha habido avances y cada vez se tienen más datos como el CAPEX verde, la identificación y la exposición a riesgos físicos.
Otros retos tienen que ver con la dificultad para introducir e integrar los datos en los modelos para construir una cartera o en un índice. En ocasiones, por ejemplo, el enfoque de la transición desde el punto de vista de la adaptación y resiliencia (A&R) necesita de un historial de datos con horizontes de larga duración para analizar la adaptación y el riesgo físico, y con alcance a nivel local que dificulta su agregación o integración en índices. Se trabaja mucho para agregar e indexar los datos a nivel geográfico amplio, con estrategias de localización basada en activos sectoriales o enfoques temáticos de inversión, por ejemplo, energía limpia, vehículos eléctricos, o minerales críticos para la transición.
Los retos y tendencias de la transición
Los gobiernos y empresas están redoblando esfuerzos para aumentar la capacidad de energía renovable y financiar proyectos de infraestructura sostenibles. La mayor parte de la capacidad energética a instalar de los próximos tres años será renovable.
En líneas generales se destacó como la transición ha estado, hasta ahora, vinculada preferentemente al consumo energético, al desarrollo de la energía verde y a las reducciones de emisiones. Pero en los últimos años se ha integrado también el concepto de la seguridad, resiliencia y mayor soberanía energética como elemento estratégico para la transición. Incluso ya se habla del concepto de la transición hacia una mayor seguridad en Europa energética, de comunicaciones y de defensa.
Otros retos que se comentaron giraron en torno a los cuellos de botella en cadenas de suministro. Uno de los enfoques habituales es el cambio hacia tecnologías de bajo carbono y nuevos materiales sostenibles, donde la seguridad en el suministro de ciertas materias primas críticas para la transición cobra una importancia estratégica.


Según BlackRock «los inversores más enfocados en sostenibilidad trasladan que ven determinadas oportunidades en algunas de las empresas intensivas en carbono, especialmente aquellas que consideran mejor posicionadas para avanzar en sus planes de transición dentro de sus industrias, así como en las empresas que suministran materiales esenciales para las tecnologías de transición, como el litio y el cobre».
Desde el inicio del coloquio, se discutió cómo las inversiones buscan transformar los sectores más intensos en emisiones de gases de efecto invernadero mediante estímulos a la innovación y la investigación y adopción de tecnologías más limpias. Los procesos de transición requieren de cambios estructurales en industrias clave como la energía, los materiales y las infraestructuras; y políticas regulatorias e industriales claras para atraer capital privado.
Otro de los puntos destacados fue la importancia de herramientas analíticas y de inteligencia artificial (IA) para medir y monitorear los progresos hacia los objetivos de descarbonización. Estas herramientas permiten a los inversores analizar empresas que lideran la transición hacia una economía más verde. A su vez, se discutió como el crecimiento de la industria de la IA puede representar una oportunidad para las energías renovables y el sector nuclear, dado el gran consumo energético de la misma. Este crecimiento, junto con otras tendencias como la electrificación de los vehículos e edificios o la demanda de aire acondicionado, supone que la demanda energética global crecerá un 4% al año, equivalente a añadir el consumo total de electricidad de Japón a la red anualmente (IEA, 2025).
De los resultados de las encuestas a clientes de BlackRock en EMEA surgen tres temas clave: el enfoque creciente en resultados en la economía real, donde la transición se percibe como forma creíble de alcanzar resultados medibles, destacando a los mercados privados como una vía más directa de inversión en este ámbito; el impulso de los objetivos de descarbonización a nivel corporativo para el diseño de carteras y la propuesta de productos; y la regulación y el cumplimiento de los requerimientos presentes en los mercados nacionales. Casi un 60% de respuestas a la encuesta arrojan que se ha vuelto menos probable alcanzar el objetivo de net-zero para el año 2050.
Otro de los retos es el regulatorio. La transición ha sido un concepto y enfoque de la inversión que ha evidenciado lagunas en su integración en el amplio, diverso y complejo entramado regulatorio europeo de finanzas sostenibles. La propuesta de revisión de la SFDR 2.0, incluyendo la categoría de transición, podría ser un paso importante para contribuir a un mayor dinamismo y flexibilidad de este enfoque de inversión. La complejidad regulatoria en torno a las inversiones sostenibles ha evidenciado la necesidad de establecer marcos regulatorios estables que promuevan la estabilidad del ecosistema de finanzas sostenibles a largo plazo y que integre y clarifique el concepto de la transición desde un enfoque lo suficientemente amplio y que promueva una mayor inclusión de las pequeñas y medianas empresas en el proceso de transición.
Finalmente se destacó la concentración del rendimiento del mercado en el último año en los sectores aeroespacial, de defensa y financiero (en torno al 90%). Desde el punto de vista de la gestión activa se han estrechado las oportunidades de inversión con un potencial de retorno atractivo en el corto plazo y se evidenció la complejidad de identificar oportunidades en sectores estratégicos.
Un tema durante el coloquio fue el impacto social de la transición climática, muy vinculado al concepto de transición justa. Los participantes discutieron la necesidad de políticas inclusivas que garanticen que los beneficios de la transición sean equitativamente distribuidos, y que las barreras existentes para grupos en mayor desventaja social o más vulnerables no se perpetúen.
Representantes de fundaciones y organizaciones sociales destacaron ejemplos concretos sobre cómo integrar los objetivos de inclusión en proyectos de transición energética, y subrayaron la necesidad de garantizar que las oportunidades de empleo verde estén disponibles para todos los segmentos de la población. Un ejemplo comentado fue el de las personas con discapacidad, un colectivo especialmente vulnerable ante el cambio climático, y con una tasa de empleo mucho menor que el resto de la población. Además, se señaló la importancia de unir la transición verde con la accesibilidad universal (del transporte, edificios, y otros), que benefician a toda la población.









NO COMMENT