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El asunto más importante en la crisis del coronavi...

El asunto más importante en la crisis del coronavirus es nuestra respuesta

 

Tan pronto como la crisis del coronavirus golpeó nuestra sociedad y los mercados financieros, hemos recibido muchas preguntas sobre su incidencia en la inversión sostenible y los factores ASG. 

¿Aumentará o disminuirá la importancia de la inversión sostenible? ¿Superan los fondos sostenibles a las estrategias normales? ¿Se incluirá el coronavirus como nuevo tema de los estudios de sostenibilidad?

  • Las empresas deben actuar con prudencia para proteger sus negocios a largo plazo.
  • Los inversores analizarán críticamente las futuras remuneraciones y recompras.
  • Los gobiernos deberían considerar paquetes de estímulo “verdes.”

Es evidente su relación con otras tendencias a largo plazo, como el envejecimiento de la población y la pérdida de biodiversidad (que haría que la población fuese más vulnerable a virus desconocidos). Sin embargo, estas tendencias a largo plazo son exactamente las mismas que antes de la crisis. Nada nuevo bajo el sol. En todo caso, la crisis subraya el hecho de que el desarrollo sostenible es el único camino. Además, ahora lo más importante es cómo respondemos a la crisis.

La situación actual, con menos viajes por avión y una menor producción, nos muestra cómo podría ser el mundo: aguas cristalinas y cielos azules. En relación con la S de ASG, creemos que la solidaridad es importante, y que las empresas pueden mostrar su lado social. Así, las empresas están cambiando líneas de producción para fabricar desinfectante para manos o ventiladores para hospitales, y algunas incluso regalan los materiales necesarios para fabricarlos, al no suponer mucho para sus negocios, pero ser de enorme utilidad para los hospitales que los reciben.

Sostenibles por accidente

También estamos viendo que las empresas se adaptan rápidamente y toman medidas a las que antes se resistían, como el teletrabajo de sus empleados, la flexibilidad horaria o las reuniones por videoconferencia sin tener que desplazarse. Casualmente, todo eso es positivo para la igualdad, la diversidad y el medio ambiente.

¿No hay mal que por bien no venga? Desde luego que no.

En primer lugar, por las trágicas consecuencias humanas de este mortal brote vírico; pero, además, porque esta crisis y los confinamientos han llevado a una completa paralización económica y a importantes correcciones del mercado. Las consecuencias a largo plazo de este parón solo se conocerán en el futuro. No obstante, cuanto más se prolongue más acusados serán sus efectos.

Como poco, mermará la capacidad de las empresas de generar valor a largo plazo, no solo para sus accionistas, sino lo que es más importante, para todos sus grupos de interés, como sus empleados o las comunidades en las que están presentes. En la Declaración de los Inversores en Respuesta al Coronavirus firmada por 195 inversores de todo el mundo, entre ellos Robeco, pedimos a las empresas que ofrezcan permisos retribuidos cuando haga falta, den prioridad a la salud y la seguridad, mantengan el empleo, sus relaciones con proveedores y clientes, y observen prudencia financiera..

Remuneración y gestión del capital

Por lo que se refiere a la prudencia financiera, las dos cuestiones más importantes desde un punto de vista ASG son la remuneración y la gestión del capital. Para el inversor sostenible, eso no supone ninguna novedad. Sin embargo, en la presente situación valoraremos individualmente la prudencia de cada empresa en lo relativo al pago de dividendos y la recompra de acciones.

También fiscalizaremos las propuestas de remuneración de los miembros del consejo. Como Glass Lewis, nuestro asesor de voto, dice: “A las empresas con programas de pago consolidados les va a costar cumplirlos, y aquellas con compromisos menos sólidos tendrán que escoger entre atenerse a sus consecuencias o cambiar los pagos, con el consiguiente enfado de los accionistas.” Ya nos hemos encontrado las primeras empresas que avanzan la idea de reforzar las pagas de los ejecutivos este año para mantener los incentivos. Vamos a ser muy críticos con este tipo de conductas, sobre todo cuando los trabajadores pasen por dificultades o cuando los accionistas prevean unos rendimientos muy inferiores.

«Esperamos que las respuestas de las compañías al coronavirus sean un espejo de su enfoque más amplio para la gestión del capital humano»

En lo que se refiere a los empleados, esperamos que la respuesta de las empresas ante el coronavirus esté en consonancia con su política global de gestión del capital humano. En la Declaración de los Inversores en Respuesta al Coronavirus se advierte que el consejo de administración es responsable de la estrategia a largo plazo de gestión del capital humano de sus empresas. Las empresas con buena gestión del capital humano invierten en sus empleados, por lo que se beneficiarán de haber conservado plantillas comprometidas y debidamente formadas cuando sus operaciones de negocio puedan reanudarse.

La declaración Purpose of a Corporation (Finalidad de las empresas), firmada en EE.UU. en agosto de 2019 por 181 consejeros delegados, va a ser puesta a prueba. En dicha declaración, los consejeros delegados se comprometían a liderar sus empresas en beneficio de todos los grupos de interés, clientes, empleados, proveedores, comunidades y accionistas. Ahora es el momento de demostrar que iban en serio..

Mantener las economías a flote

Si nos fijamos en los mercados financieros y el conjunto de la economía, gobiernos y bancos centrales hacen todo lo que pueden para que sus economías se mantengan a flote lo máximo posible. Sus medidas monetarias y fiscales no tienen precedentes en cuanto al tamaño, y tienen por objetivo mitigar el parón de la actividad. Así, los 2 billones de dólares de EE.UU. en ayudas por el coronavirus incluyen pagos a ciudadanos, prestaciones por desempleo mejoradas, más financiación para la atención sanitaria y préstamos y ayudas a las empresas para detener los despidos.

No obstante, a largo plazo serán probablemente necesarias más ayudas para impulsar la recuperación económica. Eso supone una oportunidad para que los gobiernos combinen los estímulos económicos con el desarrollo medioambiental y social, algo especialmente necesario ahora, cuando el bajo precio del petróleo podría perjudicar a la inversión en energías renovables. Aunque en algunas partes del mundo ya es más barato generar electricidad del viento o el sol, la caída de los precios del petróleo podría fomentar el uso del carbón, el petróleo y el gas, con el consiguiente impacto negativo sobre el desarrollo y consumo futuros de energías verdes.

Estímulos para proyectos verdes

In the US, experts on climate and social policy in academia and civil society drafted a menu for green En EE.UU., los expertos en climatología y política social de las universidades y la sociedad civil han elaborado un menú de estímulos verdes para reconstruir la economía,  que combina el desarrollo social y medioambiental. Algunas de las ideas propuestas están ayudando a crear puestos de trabajo verdes con la expansión de las energías limpias, el acondicionamiento de edificios y la construcción sostenible de viviendas. Otras se dirigen a crear economías alimentarias locales, o a colaborar en el mantenimiento y explotación del transporte público, los electrodomésticos y la fabricación de vehículos. Las propuestas también incluyen promover la construcción y gestión de infraestructuras verdes, la producción local de ropa y textiles sostenibles, o expandir programas de práctica empresarial preexistentes para que más trabajadores con rentas bajas tengan acceso a puestos de trabajo dignos.

En Europa, los estímulos a las inversiones verdes pueden servir para cumplir con los objetivos de emisión de carbono a los que los países europeos se han comprometido. Para seguir avanzando, los sectores público y privado deberían colaborar juntos para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Con la emisión de bonos verdes y sociales se tendría la oportunidad de financiar tales inversiones. Según S&P Global, los bonos verdes suponen en la actualidad menos del 0,1% del total de la deuda soberana. ¡Queda un amplio margen para financiar estímulos sociales y medioambientales!

En la extraordinaria circunstancia actual, espero que todo el mundo conserve la salud y que, cuando superemos la crisis, nuestra respuesta a la misma sirva para crear economías y sociedades auténticamente sostenibles.

Masja Zandbergen, Directora de Integración de Criterios ASG de la gestora holandesa Robeco.


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