La Iniciativa Española Empresa y Biodiversidad (IEEB) y Spainsif (Foro Español de Inversión y Finanzas Sostenibles) han puesto en marcha el ciclo «Naturaleza y Finanzas» con el objetivo de concienciar y capacitar al sector financiero sobre cómo tener en cuenta a la naturaleza en las decisiones de inversión y financiación. Este ciclo se desarrolla en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. Durante la primera sesión, celebrada el pasado 9 de octubre, se mostró el contexto global de la importancia de la naturaleza para el sector financiero, compartiendo referentes y datos clave.
La inauguración de este primer encuentro corrió a cargo de Félix Romero, director de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, quien destacó como “absolutamente necesario la llegada de un sector financiero activo que pueda acelerar e inyectar mayor volumen de inversión a favor de la naturaleza”. El estrecho vínculo entre naturaleza, economía y bienestar crea la necesidad de “acompasar el desarrollo con los límites del propio capital natural”, señaló, poniendo especial atención en los fallos de mercado del modelo económico actual que hacen que “los servicios que nos brinda la naturaleza muchas veces carezcan de valor en las cuentas de resultados”.
También alertó de los riesgos para la estabilidad económica y financiera derivados del alarmante estado de degradación de la naturaleza, añadiendo que “en España, hemos vivido recientemente DANAS y grandes incendios, haciendo evidente que el riesgo de una mala gestión de nuestro territorio revierte sobre nuestro propio modelo económico”. Asimismo, abordó cómo invertir en naturaleza crea oportunidades significativas. “Las Soluciones basadas en la Naturaleza o los créditos de naturaleza ya están encima de la mesa”, señaló, animando a “avanzar juntos y sumar los esfuerzos del sector privado” para acometer las inversiones y hacer fluir el capital hacia soluciones positivas para la naturaleza.
El encuentro, celebrado en formato virtual, fue moderado por Claudia González, Senior Associate de Green Finance Institute España, y reunió a representantes del ámbito académico, regulador e institucional. La primera intervención, a cargo de Alexandra Pinzón-Torres, Nature Positive Lead en Global Canopy, contextualizó el tema abordando conceptos clave para la audiencia financiera, entre ellos, la intersección entre naturaleza y biodiversidad, el capital natural y los servicios ecosistémicos. La prosperidad económica de las últimas décadas ha estado acompañada de un crecimiento acelerado en el consumo de materiales y energía, generando una presión sin precedentes sobre los ecosistemas. La transformación del uso del suelo y del mar, la sobreexplotación de recursos naturales, la contaminación, la introducción de especies invasoras y el cambio climático se han convertido en las principales causas de la degradación de la naturaleza.
En clave de materialidad de la naturaleza para las finanzas, se subrayó la dependencia (alta o moderada) de más de la mitad del PIB mundial de los servicios que presta la naturaleza. Los riesgos derivados de la degradación de la naturaleza afectan de forma directa a todos los actores económicos, incluido el sector financiero, cuya exposición se produce a través de los activos que financia o asegura. Estos impactos se transmiten mediante tres canales principales: los riesgos físicos, asociados a fenómenos ambientales extremos; los riesgos de transición, vinculados a los cambios regulatorios y tecnológicos hacia una economía sostenible; y los riesgos de responsabilidad, derivados de los efectos jurídicos y reputacionales del daño ambiental.
Noelia Jiménez, economista senior del Banco de España, abordó los vínculos entre biodiversidad y estabilidad financiera desde la perspectiva de la supervisión bancaria. Según el World Economic Forum, cinco de los diez mayores riesgos globales para la próxima década están directamente vinculados con la pérdida de capital natural, con implicaciones económicas y financieras de gran alcance que amenazan tanto la estabilidad de los mercados como la resiliencia de las economías.
Los reguladores y supervisores bancarios desempeñan un papel decisivo en la incorporación de la naturaleza en la estabilidad del sistema financiero. Su responsabilidad pasa por diseñar marcos normativos e incentivos que fomenten la protección de los ecosistemas y exigir a las empresas una divulgación transparente de sus impactos y dependencias con respecto a la naturaleza. Pese a la complejidad de evaluar estos riesgos por sus múltiples dimensiones, la supervisión bancaria puede contribuir a garantizar el buen funcionamiento de los mercados mediante la identificación, evaluación y mitigación de todos los riesgos relevantes. En Europa, los supervisores han comenzado a actuar a través de pruebas de resistencia (stress tests) y la mejora en la información sobre exposición a riesgos, aunque aún se evidencian carencias de datos y metodologías. El Banco de España, a través de su Oficina Ambiental, Social y de Gobernanza, también está impulsando análisis específicos —como los relativos al agua y la desertificación— y colaboraciones internacionales para integrar los riesgos ambientales en la estabilidad financiera.
El profesor Adrián García, de la Universidad Rey Juan Carlos, expuso desde el ámbito académico las prioridades de financiación e inversión en naturaleza en España, enmarcadas en el Plan Estratégico del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad 2030 y la Estrategia Estatal de Infraestructura Verde, Conectividad y Restauración Ecológica. A lo largo de su intervención, explicó la evolución del enfoque de conservación —desde la protección de especies hacia la inversión en infraestructura verde— y destacó la necesidad de integrar la biodiversidad en las políticas sectoriales y territoriales.
El tránsito de la conservación a la inversión en biodiversidad implica incorporar la naturaleza en la planificación económica y territorial, y en la definición de infraestructuras y servicios sostenibles. En esa incorporación, tienen una enorme importancia herramientas como el Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica Integrada de Naciones Unidas (SEEA) como marco técnico para vincular la salud de los ecosistemas con la actividad económica, y la contabilidad de los ecosistemas urbanos como herramienta clave para incorporar el valor del capital natural en la planificación urbana y en la toma de decisiones económicas, promoviendo inversiones que respeten los límites planetarios y fortalezcan la resiliencia socioecológica.
En conjunto, estas metodologías aportan marcos operativos que traducen principios como los de la economía del donut y de la contabilidad del capital natural en instrumentos de planificación territorial concretos. En este ejemplo, destacan los Ecosystem Services Accounts (cuentas de servicios ecosistémicos) centrados en medir la provisión de servicios como la energía solar urbana, la regulación térmica, la retención de aguas pluviales o el acceso a espacios naturales urbanos. Estas variables, generadas a partir de modelos biofísicos, permiten cuantificar el desempeño ecológico de las infraestructuras verdes y su contribución a la habitabilidad de las ciudades. De esta forma, las ciudades pueden invertir dentro de los límites planetarios, priorizando proyectos que regeneren el capital natural y maximicen las sinergias entre bienestar humano, equidad y sostenibilidad ecológica.
En la vertiente internacional, Julen González, director técnico de la Finance for Biodiversity Foundation, presentó las iniciativas y alianzas globales que impulsan la integración de la biodiversidad en el sector financiero. Entre ellas, expuso el Finance for Biodiversity Pledge, que cuenta con más de 200 entidades firmantes que representan 23 billones de euros en activos. Este compromiso colectivo insta a los líderes globales a revertir la pérdida de biodiversidad antes de 2030 y a integrar la naturaleza en las decisiones financieras.
El cumplimiento de estos compromisos se apoya en marcos y herramientas ampliamente reconocidos, como el Natural Capital Protocol, la Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD) o los Science-Based Targets for Nature (SBTN) que facilitan la evaluación sistemática de riesgos naturales, la identificación de oportunidades sostenibles y el desarrollo de métricas y benchmarks a nivel de empresas y sectores, promoviendo un consenso internacional sobre indicadores de desempeño en biodiversidad. El desafío actual no es únicamente medir los impactos, sino integrar efectivamente la biodiversidad en la estrategia financiera. Esto implica incorporar criterios de naturaleza en la gestión de carteras y decisiones de inversión, establecer objetivos basados en la ciencia (“Nature Targets”) alineados con marcos como SBTN o TNFD, promover el engagement con empresas para que adopten prácticas que reduzcan su huella ecológica y mejoren su desempeño en biodiversidad, y reportar públicamente los avances mediante mecanismos de transparencia y divulgación ambiental.
El debate posterior permitió contrastar visiones sobre la materialidad de la naturaleza frente al cambio climático, las lecciones aprendidas en gestión de riesgos ambientales y las barreras técnicas y culturales que aún frenan la integración del capital natural en la toma de decisiones financieras. En sus conclusiones, Andrea González, directora general de Spainsif, anunció a las más de 664 personas que siguieron la sesión en directo la fecha y temática de la segunda sesión, centrada en las herramientas para integrar la naturaleza en la toma de decisiones del sector financiero, y que se celebrará en el mismo formato el 4 diciembre 2025 de 12:00 a 13:30. El ciclo “Naturaleza y Finanzas” continuará con nuevas sesiones dedicadas a casos prácticos, políticas públicas, herramientas avanzadas y tendencias.









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